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Esta frase de Goethe en su libro “Las desventuras del joven Werther”, describe muy bien la temática del artículo, este estado mental donde la magia ocurre, donde las decisiones que tomamos nos llevan a ser la máxima expresión de nosotros mismos.

Empiezo desde el principio.

Tomamos decisiones en función de nuestra experiencia, nuestros valores, nuestras costumbres y creencias. Estamos determinados por las circunstancias de nuestro nacimiento y por las personas que nos rodean. El momento de nuestro nacimiento determina el nivel de felicidad y los resultados que llegaremos a alcanzar.

Vivimos y nos desarrollamos en este mundo con unos recursos psicológicos limitados determinados por nuestras circunstancias, y tomamos decisiones lo mejor que podemos con la información que tenemos del mundo en un momento determinado.

Intentamos hacer complejos cálculos teniendo todas las variables posibles en cuenta para dirigir nuestro futuro de la mejor forma posible, teniendo en cuenta lo aprendido hasta la fecha. Imaginamos caminos que nos llevarán al éxito y la felicidad lo mejor que podemos con los datos que tenemos. Elegimos trabajo, pareja y estilo de vida haciendo estimaciones más o menos educadas.

Vivimos en nuestra caja de pensamiento, una caja delimitada por nuestra experiencia hasta la fecha. Los vértices de la caja los ponen nuestras circunstancias, nuestro grupo de gente conocida, cultura, educación etc. Todos los 7.000 millones de ciudadanos viven en cajas diferentes, unas más pequeñas que otras, otras mejores organizadas que otras. Algunos piensan que su caja es “la única caja”, otros que “su caja es peor”, otros que “es mejor”.

La pregunta es, ¿Cómo puedo asegurarme de que tomó las mejores decisiones posibles en mi vida, las decisiones que me van a llevar a ser la mejor expresión de mi mismo?  ¿Puedo salirme de mi caja de pensamiento para poder tomar las mejores decisiones para mi, incluso si no están dentro de lo aprendido hasta ahora?

La respuesta es sí, pero no hay que salir de la caja, hay que quedarse fuera. Esto implica no entrar, quedarse en lo desconocido, antes del pensamiento consciente.

El cerebro humano está constantemente en funcionamiento, seamos conscientes o no de los pensamientos que tenemos siempre estamos pensando (de hecho nuestro cerebro maneja 400.000 millones de bits de información al segundo, de los cuales solo somos conscientes de  2000). La diferencia está que en cuanto concretas, en cuanto prestas atención a un pensamiento, en cuanto queremos tripular la nave conscientemente, estas entrando en tu caja, y tu caja es tu caja, donde siempre has estado. Puedes aumentar su tamaño, cambiar su organización, verla de otro punto de vista etc, pero seguirá siendo tu caja. No esperes nada revolucionario de ahí.

Sin embargo cuando consigues quedarte antes del pensamiento, ahí todas las acciones están guiadas por quien realmente eres: Inteligencia infinita.

En este estado las decisiones están dirigidas por tu corazón, y muy a menudo no pertenecen al espectro de decisiones que tomarías desde tu caja de pensamiento donde estas constantemente evaluando circunstancias. Tomar decisiones con el corazón es la manera de asegurarte que vives al máximo de tu potencial. El resultado de la suma de decisiones tomadas en el momento actual antes del pensamiento concreto es infinitamente más satisfactorio que el futuro planeado por nosotros dentro de nuestro mundo de pensamiento.

Cuando estas antes de la caja, sin concretar en pensamientos, todas las posibilidades están abiertas, vives en un mundo donde todo es posible, estás en constante estado de flow.

En este estado no conoces que va a pasar, no tienes pensamientos conscientes. Y cuando no piensas conscientemente algo alucinante pasa: Entras en un estado de claridad.

En este estado no hay duda, solo hay una opción: Seguir a tu inteligencia infinita. La misma inteligencia que te cura las heridas cuando te cortas, la misma que hace que tu corazón lata. Esta inteligencia guía tu vida mejor que la limitadora razón, mejor que los conocimientos adquiridos desde tu nacimiento, mejor que el mejor de los algoritmos, aproximaciones o estimaciones.

Esto no significa que no utilices el conocimiento aprendido hasta la fecha o que no sigas aprendiendo, pero cuando lo hagas estarás en estado de flow, no habrá pensamientos futuros o pasados que ensucien tu presente. Podrás salir y entrar en tu caja a tu merced. Tu vida será eficiencia.

“Be water my friend.” Bruce Lee